Para Escuchar

jueves, 25 de junio de 2009

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"Nadie sabe dónde vamos ni lo que nos espera cuando lleguemos, pero lo que sí sabemos es que hay momentos que nos llevan a otro lugar, quizá por ahora sea lo único que necesitamos saber..." (lo escuché por ahí...)




Con el tiempo dejé atrás ese invierno agazapado en la piel, esas lágrimas que paralizaban mi corazón algunas mañanas. Y resultó...
El silencio que llenaba tantas horas se inundó de palabras y las sombras perdieron su color. Ahora siento más, vivo despacio... me desnudo sin prisa saboreando cada instante, me suelto el pelo sin vergüenza y puedo seguir como si en todo momento fuera yo.
He tomado la costumbre de desplegar las alas y coger aire con ansia cuando se presenta la posibilidad de volar. A veces me precipito al vacío sin pensar pero no importa; si dejamos pasar esas casualidades que nos cambian la vida, ¿para qué continuar?.
Es fácil regresar al mundo si te trata bien, lo complicado es caminar con los pies cansados y encontrar en tus pasos una puerta para escapar y decir sin miedo: ¡aquí estoy!, tranquila... no importa qué vendrá, espero...

lunes, 22 de junio de 2009

Despacio... sin prisa


Sin prisa... despacio.
Deberíamos caminar así en todo momento ¿verdad?, aunque a veces no lo consigamos. Todo en la vida lleva su tiempo... algunas más, otras menos. Cuesta regresar a este mundillo, pero después de una larga temporada sin ganas de escribir y dejar mi space abandonado... he decidido volver por fin; lo echaba un poquito de menos.
He perdido la costumbre y parece ser que ya no controlo como antes, pero todo es cuestión de práctica, paciencia y tiempo.
Empezaremos por el principio...
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Tenemos la rara costumbre de frenar las horas
y la vida pasa como si un reloj invisible las marcara.
En sus esquinas guarda la evidencia de lo que pudo ser
y la certeza ahoga la tristeza en algunas noches.

Y al final, el tiempo nos quita la razón,
se esconde entre pañuelos absurdos
mostrando lo estúpidos que fuimos.

Nos lamentamos desconcertados
pidiendo apenas un instante de vuelta atrás,
cuando en la orilla crecen verdades
que nos hacen caminar torpemente
al encuentro del desenlace que se presenta ante nosotros.

A veces es complicado respirar
y dejar en libertad el aire que asfixia,
si lo intentas parece que una caricia rozara tu piel,
sin prisa, despacio.
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(Esto fue de lo último que escribí, lo titulé "Sin prisa... despacio"; creo que es lo más apropiado para comenzar...)