Para Escuchar

lunes, 10 de agosto de 2009

Despedida

"Cuando quieras sonreír y sólo puedas suspirar... no te caigas, hay manos que te sostienen"



Por quererte, permití que el tiempo anulara mis dudas,
diera alas a la esperanza cuando todo se derrumbaba
y me hundiera en tus mentiras sin hacer caso al mundo.
Fabricamos muchos recuerdos y ahora siento miedo,
la memoria llega para atraparme en tus redes
y el dolor y la angustia me conocen de cerca.
Tu presencia hiere insultante,
retener tus caricias trae lágrimas a mis ojos.
Tu ausencia nubla los días,
el silencio llega con demasiados matices
y en cada esquina los pasos se hacen pesados.
Parece que arrastro cada desplante que me diste...
No puedo negar esta pena que me ahoga,
que amanece cada día sin remedio
mostrando la soledad con su cara más cruel.
Ya nada podrá acercarme a ti,
la noche carga de tristeza los recuerdos
y lleva mi herido corazón al camino de las sombras.
En débil parpadeo cierro los ojos
para arrancar esa pesadilla que amenaza.

Esta será mi despedida, el adiós que me rescate del dolor
y elimine los fantasmas que me escoltan,
el aliento que permita calmar mi llanto.

... En algún momento lloraré la última lágrima.

(Pensando en una buena amiga; en un prudente intento (atrevido quizá) de reflejar lo que siente, esperando que pronto pueda retomar su vida, sea valiente y saque fuerza para enfrentar el mundo)

martes, 4 de agosto de 2009

Un flash de ánimo

"Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante"
Antoine de Saint-Exúpery



Creo que todos los que hemos perdido a alquien querido nos hacemos la misma pregunta: ¿podemos volver a ser felices sin las personas que fueron importantes en nuestra vida, recuperar la normalidad? porque a pesar de algunas sonrisas y sueños... siempre llegan los recuerdos; los que duelen, los que nos marcan, los que nos hacen llorar por la ausencia pensando que no podremos cerrar la puerta.
Pero las heridas cicatrizan, el tiempo nos ayuda a conseguirlo. Hay que dejarlo pasar, llorar; hay que saber levantarse, sufrir con paciencia; hay que entrenar la mente para enfrentar la ausencia y hay que aprender a recordar sin dolor. No podemos caminar indefinidamente por ese dolor ni olvidar que aún tenemos una vida para vivir. Hay que ser valientes, sobre todo, y fuertes para seguir adelante a pesar del sufrimiento de no poder tener cerca a esa persona que tanto queremos.
Podemos volver a ser felices, no hay duda, cuesta mucho pero al final se logra. Alrededor tenemos gente dispuesta a ayudarnos, a darlo todo sin pedir nada a cambio; la familia y los amigos recogerán los pedazos de nuestro corazón mientras la tristeza se va. Y aunque en esos momentos pensemos que todo se acaba, no es cierto; nos queda mucha vida por delante.

"Hay momentos negros en los que parece que la vida se cierra, en los que tememos no ser capaces de soportar lo que nos espera; pero nos sorprendemos. Somos capaces de soportar mucho más de lo que querríamos" (no sé quién lo escribió)